El pensamiento computacional en el nivel superior en programas educativos no STEM
El siglo XXI, ha estado enmarcado, entre otros aspectos, por una rápida revolución
tecnológica y por una creciente interconexión global. Estos cambios actuales han
también ocasionado nuevas demandas en la formación de los profesionales de
todas las disciplinas. La educación, incluso desde el punto de vista más general, se
considera uno de los pilares fundamentales en la construcción del desarrollo integral
de los individuos; pues es justo ahí donde se adquiere el conocimiento, habilidades y
competencias para enfrentar los desafíos que este siglo nos demanda.
El pensamiento computacional puede dotar a los estudiantes de las herramientas
necesarias para comprender y moldear el entorno digital que define la realidad
contemporánea, puesto que estas competencias transcienden las barreras
disciplinarias y no se limita únicamente al ámbito de la informática.
En el mismo sentido, el pensamiento computacional, es un concepto que se originó en
2006 por la autora Jeannette M. Wing derivado de su artículo titulado Computational
Thinking, en donde define el pensamiento computacional como aquel conjunto de
habilidades de aplicación universal, que no solo los informáticos deben poseer, e
implica no únicamente la capacitación sobre programación, sino que también implica
la resolución de problemas, diseño de sistemas y comprensión del comportamiento
humano, basándose en los conceptos fundamentales de la informática (Wing, 2006).
Años más tarde, Wing (2008) señala que el pensamiento computacional abarca
procesos relacionados con la resolución de problemas, pues este tipo de pensamiento
coadyuva a que los problemas puedan ser procesados como información que
permita soluciones efectivas. Asimismo, otros autores han definido al pensamiento
computacional como aquel “conjunto de habilidades humanas que permiten
formular problemas cuyas soluciones sean representables en términos de procesos
o algoritmos, las cuales, deben poder ser ejecutadas de forma precisa por un ente
procesador de información, como una computadora o persona” (Bulgarelli & Trucco,
2020, p. 4).
Por ello, la educación superior es fundamental para el desarrollo integral de los
individuos, donde su influencia va más allá de la adquisición de habilidades técnicas.
Aquí es donde el pensamiento computacional juega un papel sumamente importante,
pues integra y promueve enfoques que facilitan la resolución de problemas de forma
creativa e innovadora. De la misma forma, fomenta el pensamiento crítico, pensamiento
algorítmico, habilidades de cooperación y adaptación, características relevantes en
un entorno caracterizado por la incertidumbre y la rápida transformación (Korkmaz
et al., 2017).
El pensamiento computacional se ha asociado mayormente a las profesiones
denominadas STEM, el cual es un acrónimo que representa las siglas en inglés de
Ciencia (Science), Tecnología (Technology), Ingeniería (Engineering) y Matemática
(Mathematics) (Ramaley, 2001; López et al., 2020). Por lo tanto, la educación STEM
es un enfoque pedagógico que combina conocimientos de las disciplinas que
representan el acrónimo, con el objetivo de situar el aprendizaje en soluciones de
problemas diversos y auténticos (Aguilera et al., 2021).
Así, se puede decir que toda carrera o disciplina relacionada con alguna área de este
acrónimo, se considera STEM. Por tanto, las carreras no STEM, se reducen a aquellas
Cuadernos de Investigación Educativa | Vol. 16 No. 1 | 2025 | DOI: https://doi.org/10.18861/cied.2025.16.1
carreras o disciplinas no relacionadas con este acrónimo, como lo son las áreas de
humanidades y artes.
Sin embargo, como se ha mencionado anteriormente, el pensamiento computacional
trasciende los límites de la programación y se convierte en una competencia esencial
para enriquecer la formación académica al potenciar la resolución de problemas. De
hecho, Fishelson et al. (2021) enfatizan la importancia del pensamiento computacional
en los estudiantes, ya que este les proporciona los conocimientos necesarios para
desarrollar competencias y una comprensión clara de sus habilidades y limitaciones.
En adición a ello, da Silva, de Melo & Tedesco (2020) sostienen que el pensamiento
computacional es una habilidad crucial del siglo XXI pues con él se abarca la
resolución de problemas de forma algorítmica mediante modelos, abstracciones y
descomposición de sus elementos.
Artículo completo: http://www.scielo.edu.uy/pdf/cie/v16n1/1688-9304-cie-16-01-e207.pdf
Muy buena investigación y aportación para los futuros docente, sigue así!
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